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¿Es hora de decir adiós?

Actualizado: ene 10


Existen cantidad de artículos acerca de las razones por las cuales hay que alejarse de esa relación y buscar algo mejor -creo que los he leído todos-.


Las relaciones laborales son tan importantes y definitivas en la vida como las relaciones de pareja. Incluso hay quienes pasan más tiempo en sus trabajos que en sus casas y por eso la presión puede llegar a hacerte tomar una decisión de la cual luego te puedes arrepentir.

Los expertos recomiendan que antes de contemplar la posibilidad de irse hay que mirar las razones por las cuales lo quieres hacer y no tomar la decisión con la cabeza caliente. Lo más recomendable es hacer una lista con las ventajas y desventajas de tu actual empleo.


¿A quién no le ha pasado que se siente tan harto en el trabajo que quiere mandar todo bien lejos?


Empiezas a sentirte poco valorado, mal pagado, te invade la impotencia cuando ves que pasa el tiempo y las condiciones no mejoran. Levantarse cada día es una tortura, dejar la cama y la casa para llegar a un sitio del que no ves la hora de salir, que cuentas las horas como si estuvieras preso.

Entonces escribes un correo electrónico a tus jefes para decirles que te vas, redactas tu carta de renuncia, la borras, le quitas, le pones, la revisas, se la envías a una amiga para que te haga sus observaciones, pero al final te das cuenta que no tienes un mejor lugar para irte y la guardas en los documentos de la computadora para cuando llegue el día ¿si? ¿lo has sentido? ¿te ha pasado?.


¡Qué buena noticia! Hay quienes se quedan años en el mismo lugar, haciendo lo mismo, esperando a que les llegue su cheque, van al trabajo y regresan todos los días casi que de manera automática y no se toman el tiempo para darse cuenta de lo infelices que pueden ser en ese trabajo. Tú no estás en ese grupo.


Siempre he admirado a esa gente que tiene la valentía para cerrar capítulos y empezar de nuevo, ya sea en un trabajo, una relación o cambiarse de ciudad.

En ese aspecto siempre fui como Tarzán, que no soltaba un bejuco sin tener el otro agarrado para evitar darme un porrazo. Y sigo convencida de que, en términos laborales, es una buena fórmula, no así en la sentimental.


¿Y que cuál es la conclusión, entonces?


Es decisión de cada cual, algo muy personal, pero si me permites hacer unas cuentas sugerencias, ahí van:



-No te quejes, invierte esa energía en buscar algo mejor, algo que te haga feliz, que te apasione más que lo que haces actualmente.


-No hables de más, evita contarle a medio mundo los planes que tienes y por ningún motivo hables mal o hagas críticas poco constructivas acerca del trabajo actual.


-Evita las amenazas o advertencias. Menos ruido y más nueces.


-Como en cualquier relación que quieras terminar, no es recomendable tomar la decisión con la cabeza caliente.


-Ten presente que las lunas de miel no son eternas y que hay que estar preparados para los obstáculos que siempre aparecerán.


-Prepárate buscando orientación legal, mira todas las opciones que se acomoden a tus posibilidades y/o necesidades. Asegúrate de que estás tomando la decisión correcta y cuando estés lista:


¡Vuela!


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